PECADO DE JAMÓN Y CREMA DE QUESO
Mi contrario me llegó a pedir que parara, porque se sentía como un coche escoba, recogiendo y probando todoo!! Pasé todas las vacaciones cocinando!!
Y ahora, que es época primaveral estoy apática total!! Así, que suerte a mi ataque navideño tengo para hacer un post, espero que el hecho de mirar en el archivo y no tener nada que publicar, hará que que me ponga manos a la obra!!!
Como siempre, estas galletas son super fáciles de hacer y ricas, el sabor es estilo crackers pero casero, por lo tanto, mucho más bueno!
Para un aperitivo, son estupendas!
PECADO DE JAMÓN Y CREMA DE QUESO
Ingredientes:
250 gr de harina
50 gr de mantequilla deshecha
100 gr de jamón ibérico cortado
125 ml de leche
sal
pimienta rosa
8 gr de levadura
150 gr de queso manchego
1 cebolla cortada pequeña
2 yemas
2 cucharadas soperas de queso cremoso
Preparación:
Colocar en un bol la harina y la levadura tamizada, añadimos la sal y la pimienta rosa al gusto, la machacamos un poco con las manos. La mantequilla la deshacemos en el microondas, con la función de descongelar y la dejamos enfriar.
Una vez fría, añadimos el jamón cortado bien pequeñito, yo lo pasé por el triturador un pelin, queda mucho mejor. Rallamos el queso manchego, lo añadimos junto con las cucharadas de la crema de queso. La cebolla la cortamos también muy pequeña, también la pasé por la picadora. Por último, añadimos las yemas de huevo y la leche.
Nos quedará una masa bastante compacta, pero difícil de trabajar, así que cogemos la masa, la ponemos en un film de cocina transparente, le damos la forma de tubo o salchicha gordita y lo ponemos en la nevera, durante media hora aproximadamente.
Una vez pasado el tiempo, quitamos el film y vamos cortando rodajas y las ponemos en la bandeja del horno con papel vegetal de cocina.
Precalentamos a 200º y cocemos durante 9 minutos, estarán listas cuando tengan un color dorado.
Se pueden hacer de un día para otro, pero para que queden crujientes es importante, que una vez sacadas del horno, las dejemos enfriar en una rejilla para quitar la humedad, y una vez frías, poner en una caja metálica o en un bote de cristal hermético.
Os aseguro, que cuando las probéis no podréis dejar de comerlas!!















































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